En febrero, Argentina se convierte en un inmenso escenario de fiesta. Desde los desfiles majestuosos de Gualeguaychú hasta la mística celebración en la Quebrada de Humahuaca, el carnaval despliega su energía arrolladora en cada rincón del país, invitando a locales y viajeros a sumergirse en la música, el color y la tradición.
Aunque el turismo internacional suele asociar a Argentina con el tango, la Patagonia o la cultura del vino, el carnaval es una de las expresiones más vibrantes del país, con festejos que combinan historia, identidad y la intensidad de las grandes fiestas populares.
Entre las muchas celebraciones que recorren el territorio, tres destacan por su magnitud, su historia y su capacidad de atrapar a quienes las viven: Gualeguaychú, Corrientes y la Quebrada de Humahuaca.
Gualeguaychú: el Carnaval del País
Ubicada en la provincia de Entre Ríos, en la región del Litoral argentino, a solo tres horas de Buenos Aires, Gualeguaychú alberga cada año el Carnaval del País, el más grande de Argentina y uno de los más espectaculares de Suramérica.
Su corsódromo, con capacidad para más de 30.000 personas, es el escenario donde cinco comparsas compiten cada fin de semana, desde enero hasta comienzos de marzo, desplegando fastuosos trajes bordados a mano, carrozas monumentales y el sonido incesante de batucadas que marcan el ritmo del festejo.
Más allá de la competencia, el carnaval es una celebración colectiva en la que locales y turistas se mezclan en las calles, compartiendo la emoción del desfile y la previa en los bares y paradores de la costanera del río.






