Fue a finales de octubre de este 2023 que el huracán Otis golpeó vorazmente al puerto de Acapulco, en el estado de Guerrero. Una catástrofe natural que llegó con vientos de hasta 270 kilómetros por hora, destruyendo todo lo que encontraba a su paso. Pero de eso se ha hablado mucho en todos los medios. Desde que ocurrió la tragedia, se ha mostrado cada detalle de los hechos en video, narraciones y fotos. Hoy, yo quiero mirar hacia adelante y contarles lo que he vivido en una reciente y corta visita que hice, con motivo de la reapertura de varios hoteles.

No les mentiré, el centro de Acapulco aún está muy destruido. Pero los acapulqueños no están de brazos cruzados. En todas partes vi que se trabaja en la reconstrucción. Claro, los daños han sido tantos que no es algo que se pueda resolver en pocos días.

En lo referente al turismo, que es mi tema, el pasado 15 de diciembre reabrió una gran cantidad de hoteles ubicados en la Zona Tradicional, Zona Diamante, Zona Dorada y Zona Costa Azul. No están abiertos al 100 por ciento, pero han rehabilitado las áreas apropiadas para poder brindar servicio a sus huéspedes.

Me hospedé en el emblemático Las Brisas Acapulco. Ese que ha sido alojamiento de innumerables personalidades, como Mick Jagger, Roman Polanski, Elizabeth Taylor, Gloria Gaynor, Dustin Hoffman, Linda Carter, Rod Stewart, John Travolta, Jackie Kennedy, John Lennon y  Yoko Ono, entre otros.

Ese paraíso retro de rosa y blanco que se emerge en lo alto, desde donde las vistas de Acapulco son únicas. Las habitaciones se hacen llamar “casitas” y fueron construidas a similitud de las colonias californianas de antaño. Brindan una privacidad incomparable y cada una de ellas cuenta con alberca privada.

Las Brisas Acapulco ha logrado poner en funciones cerca del 40 por ciento de sus habitaciones, restaurantes, bar y club de playa. Así que tuve el honor de ser la segunda huésped en esta reapertura.

Por otra parte, en el centro, Ritz, Emporio, Presidente y muchos más, también están trabajando con una capacidad limitada, pero poco a poco se irá aumentando. Esperando que para los días de Navidad y Año Nuevo puedan tener mayor disponibilidad.

Seguramente tú, como muchos, has hecho aportaciones para ayudar al destino turístico más nostálgico de México. Otra forma de apoyar, es vacacionando ahí. Brindando así la posibilidad de aumentar cada vez más la oferta de trabajo.

Miles de familias dependen del flujo del turismo para mantenerse. Si ya tenías un viaje programado no lo canceles. Habla con el hotel y seguramente te darán opciones, mejorando la tarifa, cambiando a otro hotel o reprogramando tu visita. 

¿Fue fácil llegar a Acapulco? ¡Sí! Los vuelos están llegando sin complicaciones, aunque el aeropuerto aún está en obras de reconstrucción. Se ha adaptado para que todas las funciones sean en la planta baja, pues los pisos superiores están bastante dañados. Por carretera también se puede llegar. Ya sea en auto particular o en autobús. Líneas como ETN están llegando a Acapulco cada día en varias corridas.

¿Se puede disfrutar de las playas? ¡Sí! Todas han sido limpiadas y están en buenas condiciones. Aún faltan muchas otras por rehabilitar, pero lo que está disponible al momento te asegura un viaje muy agradable.

¿Hay servicios básicos? ¡Sí! Hay luz, agua e internet. Aunque esta última no está disponible en muchos lugares. Los hoteles tienen funcionado su wifi, así que podrás mantenerte comunicado. Igualmente la señal de televisión aún tiene fallas constantes.

Como te decía, Acapulco no está al 100 por ciento en instalaciones y servicios, pero para que ocurra seguramente deberá pasar un largo tiempo.

En este viaje, también tuve tiempo para ir a Barra de Coyuca. Un tranquilo y asequible lugar a tan solo una hora de Acapulco. Un glorioso destino natural con playas, manglares, lagunas y ríos. La Barra separa el mar del lago y es ideal para hacer paseo en lancha, descansar en una hamaca y comer en alguna de sus enramadas los deliciosos platillos típicos como las pescadillas, el guachinango y plátanos machos fritos de postre.

Por otra parte, el atractivo más icónico del puerto también regresó. El show en La Quebrada se ha comenzado a llevar a cabo dos veces cada día: una y seis de la tarde. El costo es de $100 MX por adulto y $50 MX por niño. Aunque advierten que se realizará únicamente cuando la audiencia sea suficiente. La gente está motivada y lista para recibir al visitante. Así que no dudes en regresar porque recuerda que Acapulco somos todos.

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