Con esas preguntas muchos nos fuimos a dormir y, al despertar, de manera extraña –o no, porque todos los guapos sabemos lo mucho que AMLO “quiere” a Movimiento Ciudadano– durante su conferencia mañanera del jueves 23, el presidente López Obrador dijo, sobre los naranjas: “Ellos no tienen la culpa”
Nadie vaticinó esa trágica caída. En las últimas semanas el candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, había crecido en reconocimiento y en popularidad debido a lo pegajoso de su canción de campaña “Presidente Máynez” –compuesta por Moisés Barba e interpretada por Yuawi López– la cual se viralizó en redes sociales.
A ese ritmo bailaba el electorado más joven hasta que irrumpió la desgracia. El miércoles 22 de mayo, alrededor de las 8 de la noche, unas fuertes rachas de vientos junto con lluvia sorprendieron a los centenares de asistentes al mitin de Movimiento Ciudadano, en el Campo de Béisbol “El Obispo”, en San Pedro Garza García, Nuevo León, lo que provocó que se colapsara la estructura metálica que se encontraba sobre el escenario, causando la muerte de 9 personas y más de 70 resultaron heridas.
En el templete, entre otras personas, se encontraban los candidatos de Movimiento Ciudadano: Martha Herrera, al senado por Nuevo León; Lorenia Canavati, a la alcaldía de San Pedro; y Jorge Álvarez Máynez, a la Presidencia de México.
Los noticieros de inmediato comenzaron la cobertura de la impactante noticia, las estaciones de radio interrumpieron su programación para narrar lo que estaba pasando en Nuevo León, la opinión pública se empezó a manifestar en X, antes Twitter.
Alrededor de una hora después Álvarez Máynez salió a dar la cara, desde el lugar de los hechos, ante los medios de comunicación. Dijo frases como: “Fue un accidente”, “Hubo condiciones atípicas del clima” y “Estoy muy triste”.
Sin embargo, la imagen del Sistema Meteorológico Nacional con su pronóstico para el 22 de mayo de 2024 lo contradijeron, pues sí hubo aviso de que entre las 18:00 y las 21:00 horas habría rachas de viento, posible formación de torbellinos o tornados y fuertes lluvias.
¿Quién autorizó que se realizara el evento a pesar de la advertencia del mal tiempo? ¿Por qué el equipo de logística y de seguridad del candidato presidencial lo expusieron? ¿Qué persona de Protección Civil firmó el documento de que estaba garantizada la seguridad de los asistentes?
Con esas preguntas muchos nos fuimos a dormir y, al despertar, de manera extraña –o no, porque todos los guapos sabemos lo mucho que AMLO “quiere” a Movimiento Ciudadano– durante su conferencia mañanera del jueves 23, el presidente López Obrador dijo, sobre los naranjas: “Ellos no tienen la culpa”.
Con la declaración presidencial a los guapos se nos frunció el ceño: ¿Cómo es que antes de cualquier resultado de cualquier investigación y de cualquier presentación de pruebas el presidente deslindó a Movimiento Ciudadano o a cualquier otra persona de su presunta responsabilidad?
¿Y si no tuvo la culpa MC quién sí la tuvo? Porque, con lo poco que tenemos, se puede presumir que ahí hubo negligencia ante una advertencia de mal tiempo y, posiblemente, falta de protocolos para montar un escenario de esa magnitud.
Sólo después de la declaración del Presidente de México, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León abrió una investigación tras la muerte de 9 personas en el mitin de Movimiento Ciudadano.
Hasta el cierre de este texto ni Movimiento Ciudadano, ni el gobernador de Nuevo León Samuel García, ni las autoridades de Protección Civil han salido a demostrar, con documentos oficiales, que el evento contaba con todos los permisos y requisitos indispensables para su realización.
Y aunque lo quieran resolver a contrarreloj, el daño está hecho. Esas vidas no se pueden recuperar. Ese dolor de las víctimas será difícil de borrar. Ese episodio de la Historia de las Elecciones en México, ya está escrito.
No habrá informe, prueba, oficio o testimonio que viaje con suficiente velocidad y que se adentre en las emociones de los espectadores como lo hicieron los video que muestran el momento de la tragedia y los rostros de sus víctimas.
En el imaginario colectivo quedará tatuada la consecuencia; la causa jamás tendrá el mismo impacto mediático.
Por lo tanto, desde mi punto de vista la caída de Jorge Álvarez Máynez es inevitable. La conmoción por la muerte de 9 personas, entre ellos un menor, ha tenido alcances nacionales e internacionales y ninguna estrategia de control de daños logrará resarcir el daño, mucho menos de aquí a las elecciones del 2 de junio de 2024.
El estigma será indeleble. El hombre que comenzó su candidatura prestando su nombre y rostro a otro que quiso y no pudo (Samuel García), que brindó e increpó (a Beltrones) a través de un video en estado de ebriedad, que no logró sacudirse del todo su vínculo con Morena y al que ni su propio suegro (Rubén Aguilar) le apostaba, ha finalizado su campaña con el dolor de la muerte. Y eso nunca se olvida.
No cabe duda que lo que mal comienza, mal termina.
*@betotavira






