México votará y botará con la libreta de facturas en la mano: cuánto le dio este gobierno y cuánto le quitó; cuánto le sumó y cuánto le restó. La mitad del país deberá apelar a su memoria emocional y a la de su cartera para generar conciencia si verdaderamente salió de la pobreza o si la frase “primero los pobres” fue sólo eso, una poética frase; la otra mitad, deberá apelar a la honestidad de cómo ha sentido que “los de antes robaban más”
Los guapos ya estamos listos para salir a votar. Luego de las maratónicas campañas electorales –las más eternas, con mayor guerra sucia y más violentas desde que soy mayor de edad–, por fin vamos a poder ejercer nuestro derecho al voto.
Pero no romanticemos esta última frase. El contexto en el cual acudiremos a las urnas no es precisamente de fiesta. Incluso es de luto por el asesinato de 34 candidatos y decenas de intimidaciones, altercados e incluso secuestros de políticos en un país fuera del control del Estado.
A diferencia de otros comicios, el próximo 2 de junio de 2024, México llegará radicalmente dividido entre los que acudirán a votar y los que irán a botar. Todos con la emoción, positiva o negativa, a flor de piel.
Los primeros, se manifestarán a favor de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum, así como de las y los candidatos de Morena y sus aliados, con voto parejo. La encomienda es votar todo Morena, sin opción al voto cruzado.
Los otros, indignados –por no decir encabronados– con todo lo relacionado con Morena y la 4T, irán a echarlos fuera y, por lo tanto, se dejarán ir a favor de la candidata presidencial Xóchitl Gálvez, así como de las y los candidatos de la coalición PRI, PAN y PRD.
Insisto, dan igual sus respectivas propuestas de campaña que le permitan participar a la razón, aquí votará y botará la emoción. Y con fuerza.
Con lo que respecta al candidato de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, como ya comenté en mi entrega anterior de Política para guapos: comenzó como un pulverizador del voto y finalizó pulverizado por la tragedia de Nuevo León que dejó 9 muertos. Así que, con su permiso, no perderemos el tiempo con él.
Ahora bien, las próximas elecciones ameritarán todo un estudio sicológico, antropológico y social sobre la carga emocional con la que se llegará frente a las urnas porque, si bien es cierto que hay gente informada, que siguió los debates y ha escuchado las propuestas de cada candidato, también hay una inmensa mayoría que llegará a marcar la boleta sólo por miedo o por odio.
Hasta el momento no conozco a alguien genuinamente feliz por ir a sufragar –y miren que conozco mucha gente de varias generaciones–; conozco a los felices (o infelices) que van a votar por perpetuar sus privilegios; a los felices nuevos ricos que ha parido la Cuatroté; pero no a los genuinamente felices.
Conozco a los que en esta elección votarán o botarán por cómo han sentido y vivido este gobierno; por cómo les ha generado estrés o ansiedad; o por cómo les han dado paz los contratos millonarios o los programas sociales que sólo les permiten sobrevivir el día a día.
México votará y botará con la libreta de facturas en la mano: cuánto le dio este gobierno y cuánto le quitó; cuánto le sumó y cuánto le restó. La mitad del país deberá apelar a su memoria emocional y a la de su cartera para generar conciencia si verdaderamente salió de la pobreza o si la frase “primero los pobres” fue sólo eso, una poética frase; la otra mitad, deberá apelar a la honestidad de cómo ha sentido que “los de antes robaban más”.
La emoción estará siempre en primer plano para evaluar el pasado. Difícilmente se hará acopio de la razón para analizar el futuro inmediato.
Aquella política del resentimiento que tanto éxito tuvo en la elección presidencial de 2018, fomentada en gran medida por el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador –y alimentada diariamente desde su conferencia mañanera ya como Presidente de México– puede que se le revierta a AMLO.
Es posible que ahora sean los de arriba, los clasemedieros, los fifís, los conservadores y la oligarquía los que quieran cobrar, a través de botar, lo que les parece justo, en un país donde se debe de gobernar para todos.
Seamos honestos, el lopezobradorato representa el fin de la era de la ilustración en nuestro país y, con ello, todo se redujo a la toma de decisiones con la víscera. Bajo esa premisa, así llegaremos a esta elección, con la tripa sobre la boleta electoral porque amor con amor se paga, y odio también con odio se paga.
En seis años México será un país muy distinto al que tenemos ahora y, en gran medida, de la mayoría del voto ciudadano dependerá hacia dónde se dirija esta nación.
Por eso me parece indispensable que el mayor número de personas posibles salgan a votar y a botar. A favor de quien consideren que les representa. En contra de quien consideren que es un peligro para México.
Por quien sea, pero ejerzan el voto. No se puede ser indiferente a un llamado que nos hace la Nación para defender su régimen democrático y republicano.
Finalmente quiero decirles a todos los guapos que, si lo suyo lo suyo es el poliamor, no serán juzgados al momento de ejercer el voto cruzado, el cual garantiza un contrapeso a las decisiones del Poder Ejecutivo. En estos tiempos hay que tener muy claro que a los políticos, como a los hombres heteronormados, ni todo el amor, ni todo el dinero… y mucho menos todo el poder.
¡Qué viva la democracia!
*@betotavira






